¿Los marxianos existen?
¿Los marxianos existen?
Como decía Marx hacia 1854: “Todos los jueves (o bastantes), intentamos juntarnos para debatir en torno a una lectura pausada de El Capital y de otros textos que se nos van ocurriendo, o que un primo nuestro nos recomienda porque dice que en el rollito, ser intelectual va a ponerse de moda en breve plazo (fijaos: “breve plazo”). Nuestro primo pasa de venir, así que el seminario carece de gurúes, o quizá, mucho más pérfidamente, se esconden bajo disfraces inofensivos, mientras los novatos resentidos compiten sin tregua por ver quién entiende menos. Además de alguna novelita, intentamos averiguar si somos marxistas ortodoxas sólo porque no pillamos casi nada de lo que decía el tal Fucó, ni tampoco, pa que engañarnos, nos favorece el rollito queer y como que se nos atragantan los bio-palabros ¿un desastre que ninguna ronda emocional podría resolver? No es menos cierto que al seminario han venido también algunos que hablan mazo raruno, pero no acaban de parecer del todo peligrosas, salvo cuando les da la cosa dialéctica. Se preguntarán entonces pa qué tanta historia de marxismos parriba y pabajo ¿eh? Pero ahí vamos con el auto-aprendizaje, lentas pero inseguras, sin dios, ni patria, ni Mao, con un pasado verdaderamente imprevisible a la espalda…”
Y es que, como suele decir también mi primo: “según la concepción materialista de la historia, el factor que en última instancia determina la historia es la producción y la reproducción de la vida real. Ni Marx ni yo hemos afirmado nunca más que esto. Si alguien lo tergiversa diciendo que el factor económico es el único determinante, convertirá aquella tesis en una frase vacua, abstracta, absurda, pero, eso sí, que se pase si puede algún jueves a eso de las 20:00h por la Mácula, que andamos muy cortos de marxistas ortodoxas”